Regresan los clásicos: el autocinema.

Quiero contarles una historia. Hace unas semanas estaba hablando con mi pareja sobre el futuro de muchas empresas en Colombia que han tenido que cerrar a causa del COVID, algunas de forma temporal y otras permanente. Es natural para mí hablar de emprendimiento en casa y surgió el tema del rediseño y la reinvención como una de las alternativas más sonadas para superar este momento.

En CreativeLab estamos usando las llamadas telefónicas como un recurso para acercarnos a nuestros empresarios evitando la congestión tecnológica que tenemos en este momento. Le dije a modo de broma que creía que muchos “clásicos” podían regresar, observando que en general todo es un ciclo que tiende a volver, y le hablé de la industria del cine y como nos imaginaba entrando en carro a ver una película como se hacía en los años 50.

Pareció un comentario suelto pero hoy 8 de junio se hace realidad. ¡Si, le atiné! los autocinemas regresan… aunque de hecho nunca se fueron, solo estaban escondidos. Esa anécdota inspira este escrito, y siendo fiel a mi estilo dentro del MaletINN, hoy quiero contarles la historia del autocinema.

El origen

La historia del cine como espectáculo comenzó en París el 28 de diciembre de 1895 con los hermanos Lumière, quienes proyectaron en el Salón Indio del Gran Café de París la película Salida de la fábrica Lumière. Fue una idea tan novedosa que tuvo éxito inmediato no sólo en Francia, sino también en Europa y Norte América.

Entre 1915 y 1930, en Estados Unidos se hicieron populares las proyecciones al aire libre, donde se permitía asistir tanto a pie como en auto y aunque ya existía en cine sonoro desde 1900, sólo se proyectaba cine mudo. 

Del cine al aire libre al autocinema

Aunque los cines al aire libre fueron muy populares durante al década del 20, la logística que requerían era muy compleja, y esto llevó a que muy pocas personas quisieran abrir estos lugares. Pero en 1932, Richard M. Hollingshead Jr, empresario y director de ventas de Whiz, una empresa de lubricantes para autos ubicada en Camden, Nueva Jersey, decidió clavar una pantalla en unos árboles de su patio. 

Hollingshead colocó un proyector Kodak de 1928 en el capó de su auto y puso una radio detrás de la pantalla, probando diferentes niveles de sonido subiendo o bajando las ventanas, ¿y adivinen que? La idea funcionó. Hollingshead solucionó uno de los grande problemas que tenía el cine al aire libre y era la emisión de sonido.

Es así como el 6 de agosto de 1932 postuló la patente del autocine o “Drive-in-Theaters” obteniendo el registro el 16 de mayo de 1933, pero al parecer la patente fue declarada inválida 17 años después por la corte del distrito de Delaware. Haciendo la búsqueda de fuentes para escribir esta historia encontré el número de la patente, dejo el link como dato curioso.

https://patentscope.wipo.int/search/es/detail.jsf?docId=US34816868&_cid=P20-KB5BKY-88722-1

Una versión de la historia dice que la idea de crear un autocinema surgió como una ayuda a su madre la cual era obesa y no cabía en los asientos de las salas de cines, pero otra versión dice que el empresario solo buscaba impulsar el uso del auto y obviamente de sus productos. Nuevamente no sabremos cuál fue su motivación, pero sin importar cual es la real, hay que agradecerle a este empresario por llevar más allá una idea.

La primera función

El autocine de Hollingshead se inauguró el 6 de junio de 1933 en el Bulevard Admiral Wilson del aeropuerto Circle en Pennsauken en New Jersey, hace 87 años, proyectando la comedia Tenga cuidado con las viudas, y contaba solo con un altavoz, pero con los años se ubicaron más junto a los carros.

A la primera función acudieron aproximadamente 600 espectadores, a quienes se les cobró 25 centavos de dólar por cada carro, más 25 centavos por persona, y se abrió un espacio para alquilar autos por 1 dólar a quienes no tenían, para poder ingresar. Desde donde se observe, se nota la visión de este empresario.

Unos meses después, cuidades como Orefield y Los Ángeles solicitaron permiso para usar la patente y tener sus propios autocinemas. De esta manera comenzó la expansión en Estados Unidos, y posteriormente se internacionalizó llegando en 1946 a Canadá, en 1948 a Cuba y en 1949 a Venezuela.

“Toda la familia es bienvenida, sin importar lo ruidosos que sean sus hijos”

Los autocines fueron una solución de entretenimiento sin distinción: Ayudaron a padres que habían dejado de ir a los cines al aire libre por temor a interrumpir la función por el ruido o el llanto de sus hijos, y era una solución económica de entretenimiento. Ayudaron a parejas que encontraron en estos espacios la oportunidad de pasar unas horas de romance, y con el tiempo ayudaron a activar horarios muertos de comercio mostrando películas con diferentes temáticas, como la religiosa o la pornografica.

El declive

Sin duda los autocines marcaron un hito en la historia entre los años 40 y 60, pero su descenso comenzó en los años 70s extendiéndose hasta los 90s. Con el tiempo los terrenos donde operaban los autocinemas se volvieron más costosos, lo que dificultó su operación, y la tecnología comenzó a avanzar tanto que las personas comenzaron a escoger otro tipo de espacios de entretenimiento. Aun en Estados Unidos operan algunos pero no de la misma manera que en los años 50.

En la actualidad

Hoy, 8 de junio de 2020 los autocinemas regresan, como una alternativa de entretenimiento segura a raíz del cierre de las salas por causa de la pandemia. El próximo lunes 15 de junio el centro comercial Unicentro en Bogotá abrirá en su parqueadero el primer autocinema de la ciudad, aunque la primera función sería el 20 de junio. 

El centro comercial instalará una pantalla de 20 metros de altura, y las funciones serán una entre semana y dos los fines de semana, después de las 6:00 p.m. El sonido de la película se podrá sintonizar por una frecuencia radial que se entregará a la entrada y las boletas podrán adquirirse en el portal web de Cine Colombia, donde el público podrá elegir su posición en el parqueadero.

Sin duda, tanto la historia de los autocinemas como su regreso son una muestra de la capacidad de rediseño que tenemos los seres humanos. Me pregunto ¿Cuántas otras historias volverán a aparecer? y ¿Cuánto durarán?

No está mal retomar ideas, es parte de un proceso creativo, lo importante es saber qué hacer con ellas y cuanto más podemos potenciarlas.

¿Cuántas ideas tiene por ahi empresarios?  

¿Qué otras ideas o modelos de negocio regresarán?

Los leo…..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *