Los 4 grandes mitos del naming

Llevar adelante un proceso de naming es bastante sencillo. Partiendo de conceptos con los que la marca se quiere asociar se lleva adelante una sesión de ideación donde como mínimo se busca obtener 100 (cien) nombres -lista larga-, para luego depurarlos hasta unos 10 (diez) nombres -lista corta-. Sobre estos últimos se revisa la disponibilidad de dominios, registro y aspectos legales, y finalmente se escoge el nombre definitivo.

Existen algunas reglas que pueden orientarnos en nuestra elección final. Te traemos un pequeño listado junto con sus anti-ejemplos, ya te contaremos por qué:

  • Un nombre debe ser diferenciador: «American airlines» «General electric»
  • Un nombre se debe pronunciar y escribir fácilmente: «Schweppes»
  • Un nombre debe ser corto: «Price Water House Coopers»
  • Un nombre no debe tener connotaciones negativas: «Rabobank»

Todas estas marcas de renombre son reales y, como pueden ver, no siguen las reglas mencionadas, lo que da cuenta de que si bien estas reglas existen, existen para romperse, y eso es justamente lo que haremos en este artículo: desmentir los 4 mitos más frecuentes sobre el naming.

Mito 1: El nombre es lo más importante

Si bien es bueno realizar un proceso de ideación de naming con conciencia, lo ideal es que, ante todo, sea rápido. Selecciona con confianza y sigue adelante, porque los nombres se construyen y se posicionan. No será la palabra lo que defina a la empresa, sino lo que hagan con ella.

Mito 2: Hay un nombre ideal

No trates de  escoger el nombre perfecto, este es el primer consejo en procesos de naming. Ten en cuenta las reglas antes mencionadas, que sea corto, que no exprese nada negativo, pero míralas como una guía que pueda servirte de punto de partida. Si es una palabra inventada (o modificada) puede ayudar en el proceso de posicionamiento, ya que no tendrás que desasociar un significado anterior para añadir uno nuevo.

Mito 3: Un buen nombre habla por sí solo

Nombres como Google, Facebook, Twitter se hacen con el posicionamiento y con las acciones de sus empresas. Cuando Apple comenzó, podría haberse escuchado como: «Mi compañía se llama manzana», muchos habrán dicho que suena ridículo, pero hoy en día nadie piensa en una manzana cuando dicen Apple, todos/as piensan en Diseño, minimalismo, tecnología, conceptos que vienen a la mente cuando mencionamos a Apple.

Mito 4: Cuanto más pienses tu elección, más seguro/a estarás

Demorarte meses escogiendo un nombre no es la mejor decisión, más si hay otros aspectos de tu negocio que tienes que manejar, arreglar o implementar. Tus clientes recordarán a tu empresa por sus acciones y los valores que comuniques. Lo importante es dar el primer paso y lanzarse. Recordemos la célebre frase de Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn: “Si no estás avergonzado/a por la primera versión de tu producto, es porque probablemente lanzaste el producto demasiado tarde”.

Escoge tu nombre y avanza rápido, es el principal mensaje que queremos que te lleves el día de hoy.

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