PUNTOS SUSPENSIVOS

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PUNTOS SUSPENSIVOS

Esta es la historia del pedaleo de Juanita Vargas y Joana López, dos publicistas que decidieron retar los prejuicios en relación a la ropa de segunda mano para darle otra oportunidad, una nueva vida y un nuevo estilo.

Joana nunca había cogido una aguja en su vida, pero la idea de poder transformar la ropa para hacerla a su medida y a su gusto, le hizo perder el miedo, arriesgarse y superar los pinchazos. Desde ese día se enamoró del hilo y la aguja y no para de coser para ella y para los demás.

Juanita por su lado, se cuestionaba constantemente sobre el consumo excesivo e innecesario de ropa por parte de los colombianos, consecuencia de la masiva llegada de marcas extranjeras en los últimos años que los incita a seguir sus tendencias y su modelo de negocio sujeto a cambios de colección según la estación del año. A pesar de ser un país tropical, en Colombia compramos ropa varias veces entre enero y diciembre a pesar de que aquí, podríamos utilizar la misma durante todo el año.

Así, a partir de estas inquietudes y reflexiones,  hace un año nace Puntos Suspensivos, un pedaleo de dos creativas chicas que rescatan prendas olvidadas de los pulgueros, las

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rediseñan e intervienen para darle un nuevo significado a partir del gusto de su nuevo dueño: “Para conseguir revivir algo usado, nosotras nos centramos primero en el cliente, lo analizamos e intentamos entenderlo. Luego nos enfocamos únicamente en la prenda a intervenir, la sentimos, dejamos que nos hable y en ese momento empezamos nuestro trabajo. Así, nos aseguramos que la prenda sea del gusto del cliente, única, y que tenga una larga y exitosa vida”.puntos 4

La marca nace buscando satisfacer dos tendencias mundiales: sostenibilidad y personalización de los productos. Hoy la gente busca tener cosas únicas y qué mejor que hacerlo sin impactar negativamente el medio ambiente prolongando su vida útil. Pero ellas no solo intervienen ropa de mercados y pulgueros, también retoman prendas olvidadas por sus dueños por las que sienten un apego especial, ya sea por su valor sentimental o simplemente por gusto. Juanita y Joana las intervienen, les dan un nuevo estilo más moderno y vanguardista para que la prenda pueda volver a ocupar un lugar especial en el armario de su dueño.

Las artistas de Puntos Suspensivos le imponen un estilo único a sus prendas utilizando diferentes técnicas y materiales entre retazos de tela, cuero, taches, pinturas, parches y cadenas que le dan ese toque único de influencia punk, grunge y rockera.

Ellas no buscan vender en masa, quieren simplemente que cada cliente busque, admire y compre sus obras de arte y su trabajo y qué mejor forma de exhibirlo que siendo ellas los maniquíes. Así, caminan por las calles de la capital irrumpiendo la cotidianidad de las personas y luciendo sus prendas atrevidas. Transeúntes y peatones las detienen en la calle y les preguntan sobre su ropa y ellas simplemente entablan una conversación que les permite hablar de su proyecto, de su trabajo y de ellas, conquistando un posible nuevo cliente.

Esta es una historia de amor a “segunda vista”, es una marca que narra la vida de la ropa y de su resurrección gracias a talentosas intervenciones que hacen que las personas se enamoren de prendas que alguna vez estuvieron olvidadas. Su deseo a futuro es poder fortalecer su marca, fidelizar más clientes para así poder vivir de Puntos Suspensivos.

Le deseamos la mejor de las suertes a estas emprendedoras en este largo y escarpado camino por un sueño en común: Puntos Suspensivos.

 

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Escrito por:

Camila González N.

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